lunes, 30 de octubre de 2017 | By: Annie Rivière
Caminó dos cuadras más sabiendo que le seguían.

Nunca en su vida había sido una persona precavida, pero claro, nunca en su vida había sentido que aquello que más temía, y lo único con potencial para acabar con su futuro, venía atrás de él.

Caminó tres cuadras más de frente. Al llegar al viejo semáforo malogrado dobló a la derecha. Por poco y tropieza con unos de los pocos hidrantes que aún existían en la ciudad pero logró esquivarlo justo a tiempo. No queda mucho tiempo, su consigna era escapar o la muerte … literalmente.

Sus oídos zumbaban por la presión aumentada por el ejercicio. Aún lograba escuchar a lo lejos los ladridos de un perro enojado. Unos meses atrás ese sonido le habría paralizado pero recordó que ya no le tenía miedo a lo perros, como sea que esa fobia hubiera pasado. No, su mayor fobia ahora residía por otro lado, y era una miedo paralizante tan fuerte y excruciante que resonaba en su cabeza 100 veces más fuerte que el ladrido de cualquier perro.

Apuró el paso todo lo que pudo. No podía creer que toda una vida quedara resumida a esto. Cada esfuerzo en su vida, sus anhelos, sus sueños, cada lágrima derramada y cada pregunta no expresada se mantenían latente a la espera de llegar a su destino. Y ya faltaba tan poco.

Podía ver el asta del edificio a tan sólo unos metros de distancia y por primera vez sintió cómo esa opresión que le había estado asfixiando durante el camino se iba desvaneciendo. Si quererlo, la esperanza poco a poco iba ocupando el lugar que la ansiedad iba cediendo. Unos cuántos metros más y estaría a salvo. Podría volver su vida a la normalidad, sería libre de volver a dar lugar en su cabeza a sus sueños y preocupaciones normales. Una carrera, una esposa que lo acogiera, un niño en quien reflejarse, una carrera de la cual poder sentirse orgulloso. Podría intentar volver a tener una vida.

Y si esa puerta no se hubiera abierto de improviso, haciendo que se detuviera ese único segundo, la habría tenido. Habría sido una persona dichosa y plena. Habría completado sus sueños y su misión en la vida habría quedado satisfecha si tan sólo hubiera tenido la oportunidad.

Pero nunca la tendría. Pudo darse cuenta de ello en el momento en que sintió una mano presionando amenazadoramente su hombro. Era muy tarde, le habían alcanzado.


viernes, 5 de febrero de 2016 | By: Annie Rivière
Hoy estoy escribiendo porque no puedo, no porque puedo.
Estoy en un punto de mi vida en el que poseo -ya no es un sentimiento- sino el convencimiento que he perdido todas y cada una de las múltiples capacidades que alguna vez tuve. No soy más que una sombra de quien fui.
Y es frustrante. Es frustrante verme en la etapa más mediocre de todo mi vida (esa es mi palabra favorita, últimamente), con todos los dones que el Señor me brindó, desperdiciados. Y mirando hacia atrás, aún no veo claro en qué momento todo se perdió.
Me leo, y leo a una niña. Me edito, y ni en eso tengo éxito. Me juzgo, y no me encuentro nada.
Más vacío.
Qué desesperante. Solía ser una persona terriblemente compleja. Tanto así que ni a mí misma me parecía sencillo entenderme. Y me gustaba esa complejidad en mí, pero ya ni eso tengo.
Hoy estoy escribiendo porque ya no sé hacerlo y porque debo volver a aprender . Hoy estoy escribiendo porque ya no tengo vocabulario. Hoy estoy escribiendo porque, a pesar de que no sé hacerlo, es lo único que puedo hacer. Todo lo demás que me acompañaba, hasta la esperanza que viene con la juventud, ya la perdí.

domingo, 24 de enero de 2016 | By: Annie Rivière
Otro intento poco fructífero de mantener un blog abierto por un tiempo considerable. Atrás quedó el tiempo en que mantuve un blog por años y recibía comentarios permanentemente, añadía a mis seguidos en Messenger y trataba de demostrar cosas que en realidad no soy.
Han pasado 10 años de eso, aún trato de demostrar cosas que instintivamente no soy, pero hoy en día de una manera más congruente. Mis neurosis se han hecho mucho más escazas y mucho más temibles pues han perdido su tinte fantástico y han pasado a convertirse en demonios reales y plausibles de mi día a día. La lista de sueños se ha recortado a ninguno y ahora mi lucha eterna por "vivir y no sobrevivir" ha terminado con una obvia derrota de mi parte. Por como van las cosas, voy sobreviviendo en mi día a día y me encuentro bastante satisfecha con sólo llegar a la hora de dormir tan entera como cuando desperté.

No siempre sucede.

Este blog, como el último que quise llevar, lo escribo simplemente para mí. Soy mi propio Boswell y a la vez, mi más inquisitivo historiador. Ya no busco opinar del panorama mundial, ya no intento describir mi entorno ni mis enfermedades, ya ni siquiera busco descubrirme a mí misma, Sólo quiero hacer un recuento escueto y sumario de mí misma, para poder llevar una cuenta básica de dónde todo empezó a salir mal.

Esto no es para nadie, no hablo de nadie, no intento ya impresionar a nadie - ni siquiera a mí - porque ya llegué al punto en el que tuve que aceptar que ya nada de mí impresiona; y ya llegué al punto en que ser normal y promedio no me afecta. La mediocridad será mi eterno via crucis y será una de las cruces más pesadas que deberé cargar,

No pienso describirme, ya me conozco. Ya lo dije, esto puede parecer un catálogo de vida pero no es para nadie más que para mí así que esto tratará de lo que sea que me de la gana en el momento. Tan corta de etiquetas actualmente soy.

Hasta hace unos años intenté con fuerzas convertirme en lo que mis expectativas querían que fuera. Ahora ya me doy cuenta que quien creía que era realmente, no se acerca en nada a quién soy. Hay cosas que quiero demostrar de mí no por engañar a nadie, sino que fervientemente creo que uno es libre de intentar ser lo que sea quiera. Si quiero ser amable, dulce y femenina, no hay nadie que deba impedírmelo, ni nadie que tenga derecho a decir: tú no eres así. Ni siquiera yo misma.

Si yo, con todo mi sentido común, he decidido que lo mejor para mí es ser así, aunque mi inclinación natural no vaya por ese lado necesariamente, y si me siento más libre y contenta expresándolo de esa manera, pues que así sea.

Este diario no pretende ser un reflejo de cómo soy, sino de quién soy; cosas distintas. Yo decido qué hago con mi vida, mis actitudes y cómo me muestro. Es una aprendizaje constante el definir cuál es el mejor escenario para mí. Es muy distinto el quién soy, y si alguien que me conoce recientemente leyera esto, vería en mis escritos un tinte mucho más introspectivo, pesimista y hasta oscuro de mi apariencia natural. Agradezco al Cielo por darme la capacidad de discriminar esto en mí misma, y de ayudarme siempre a descifrarlo en los demás.

Hoy tengo tiempo, hoy escribo; mañana tal vez no. Pasado puede que solo copie el enlace de un video que me gustó, y puede que la próxima semana sólo sean fotos de un vestido, un tejido mío o un cupcake. Quién sabe.

Si cada entrada no guarda relación con la anterior, pues bien, esa es la intención. Si un día hablo de rosa, pasteles y manualidades; y el otro hablo de la muerte, mediocridad y la oscuridad inherente en cada persona, es porque hasta hoy me ha resultado imposible clasificarme y mi personalidad salta invariablemente de un extremo a otro. ("Bipolar" dirían algunos, pero sorprendentemente no lo estoy. "My mother had me tested").
jueves, 29 de noviembre de 2012 | By: Annie Rivière
Como podrían leer en el primer post, empecé este blog hace un par de años con la intención de hablar de mi ambiente. Las cosas que me gustaban de mi ciudad, las cosas a las que me oponía; pero si como ya he demostrado, no tengo la constancia como para mantener ningún blog por un tiempo decente; en vez de crear otro, quiero ver si le puedo dar un enfoque diferente a este y convertirlo en un diario de vida.

Y de esto viene una pregunta: ¿por qué rayos quisiera compartir mi vida con gente que ni conozco? Bueno, porque no es tanto compartir lo que busco, sino narrar. Y porque escribir es la única terapia que conozco que realmente me ayude.

Si hiciera una comparación entre mi anterior blog y este; es que el primero lo tengo (sí, me gusta hablar en presente aunque no haya publicado ningún borrador en más de 2 años) es más como una introspección: es dónde prefiero volcar mis turbulencias, psicosis, neurosis y todos los demonios que voy acumulando. Aquí, sólo prefiero narrar mi día a día.

¿Y qué tiene de interesante mi vida? La verdad que muy poco. Según mi perfil de Twitter tengo 25 años, soy peruana, dentista, católica, una fan eterna de Harrry Potter, una nada talentosa escritora frustrada, una amante clandestina del actor/músico norteamericano Darren Criss, hogareña 100% y gran procastinadora. Y en noticias más inmediatas, hace un mes logré conseguir mi título luego de 3 años batallando con una tesis nada fructífera y hace casi una semana, luego de pasar por un repentino cuadro doloroso, el médico me dijo que puedo tener un posible cuadro de lupus.

¿Qué es el lupus? no es el tema de este post (probablemente del siguiente) pero basta que diga que estoy atemorizada y atormentada al máximo. Esta enfermedad se puede presentar amablemente leve con cuadros aislados y tolerables durante toda mi vida, o puede terminar matándome antes de tiempo por alguna complicación sistémica. Y la verdad no esperaba tener en mi vida que lidiar con ninguna de las dos posibilidades. O por lo menos no ahora. Muchos esperamos algún tipo de enfermedad a nuestra adultez tardía, tal vez al rededor de los 60 o más; pero nunca en el segundo en que tu vida está, literalmente, a punto de empezar.

Así que básicamente en este blog voy a procurar mi vida, tan simple, plana o complicada como se me presente. No quiero izar la bandera de que "voy a demostrar mi lucha", porque probabilidades existen de que mi médico sea sólo un fanático de Dr. House y yo esté haciéndome un mundo en mi cabeza (pues aunque la segunda en la lisa de posibilidades es Artritis Juvenil, a estas alturas prefiero muchas cosas a lupus; sino que simplemente voy a mostrar cómo me afecta la sólo idea de una enfermedad grave en mi futuro, y tal vez leyendo (o narrando) día a día lo que voy viviendo, me ayuda a encontrarle algo de sentido común, porque ahora no lo siento.


miércoles, 7 de abril de 2010 | By: Annie Rivière

¿Y cómo pasan las cosas?

Hola a todos, y bienvenidos a mi nuevo blog "Cómo pasan las cosas". Decidí crear este blog porque el otro que tengo terminó con un toque mucho más profundo e íntimo del que originalmente planeaba darle.

¿Y sobre qué es este blog? El primer tema que me salta a la mente sería Actualidad. Pero no pienso "informar" noticias o sucesos actuales, sino contarlos desde mi perspectiva y juzgarlos. Aquellos acontecimientos de nuestra realidad peruana, o aquellos lejanos a nuestra realidad pero que me permiten juzgarlos como peruana que soy.

Sé que no estoy describiendo ningún tema novedoso y, admitámoslo, no estoy "descubriendo Roma"; sólo espero que mi perspectiva les resulte entretenida e interesante o en el peor de los casos, que me brinde una ventana abierta para comentar todos aquellos temas de los que me gustaría "rajar" a lengua suelta y no siempre aparece la oportunidad.

Gracias por lo menos haber intentado leer hasta ahora, muy pronto reapareceré en un nuevo post, espero me apoyen como lo hacen con "Completamente hastiada". Hasta entonces.