jueves, 29 de noviembre de 2012 | By: Annie Rivière
Como podrían leer en el primer post, empecé este blog hace un par de años con la intención de hablar de mi ambiente. Las cosas que me gustaban de mi ciudad, las cosas a las que me oponía; pero si como ya he demostrado, no tengo la constancia como para mantener ningún blog por un tiempo decente; en vez de crear otro, quiero ver si le puedo dar un enfoque diferente a este y convertirlo en un diario de vida.

Y de esto viene una pregunta: ¿por qué rayos quisiera compartir mi vida con gente que ni conozco? Bueno, porque no es tanto compartir lo que busco, sino narrar. Y porque escribir es la única terapia que conozco que realmente me ayude.

Si hiciera una comparación entre mi anterior blog y este; es que el primero lo tengo (sí, me gusta hablar en presente aunque no haya publicado ningún borrador en más de 2 años) es más como una introspección: es dónde prefiero volcar mis turbulencias, psicosis, neurosis y todos los demonios que voy acumulando. Aquí, sólo prefiero narrar mi día a día.

¿Y qué tiene de interesante mi vida? La verdad que muy poco. Según mi perfil de Twitter tengo 25 años, soy peruana, dentista, católica, una fan eterna de Harrry Potter, una nada talentosa escritora frustrada, una amante clandestina del actor/músico norteamericano Darren Criss, hogareña 100% y gran procastinadora. Y en noticias más inmediatas, hace un mes logré conseguir mi título luego de 3 años batallando con una tesis nada fructífera y hace casi una semana, luego de pasar por un repentino cuadro doloroso, el médico me dijo que puedo tener un posible cuadro de lupus.

¿Qué es el lupus? no es el tema de este post (probablemente del siguiente) pero basta que diga que estoy atemorizada y atormentada al máximo. Esta enfermedad se puede presentar amablemente leve con cuadros aislados y tolerables durante toda mi vida, o puede terminar matándome antes de tiempo por alguna complicación sistémica. Y la verdad no esperaba tener en mi vida que lidiar con ninguna de las dos posibilidades. O por lo menos no ahora. Muchos esperamos algún tipo de enfermedad a nuestra adultez tardía, tal vez al rededor de los 60 o más; pero nunca en el segundo en que tu vida está, literalmente, a punto de empezar.

Así que básicamente en este blog voy a procurar mi vida, tan simple, plana o complicada como se me presente. No quiero izar la bandera de que "voy a demostrar mi lucha", porque probabilidades existen de que mi médico sea sólo un fanático de Dr. House y yo esté haciéndome un mundo en mi cabeza (pues aunque la segunda en la lisa de posibilidades es Artritis Juvenil, a estas alturas prefiero muchas cosas a lupus; sino que simplemente voy a mostrar cómo me afecta la sólo idea de una enfermedad grave en mi futuro, y tal vez leyendo (o narrando) día a día lo que voy viviendo, me ayuda a encontrarle algo de sentido común, porque ahora no lo siento.