Hoy estoy escribiendo porque no puedo, no porque puedo.
Estoy en un punto de mi vida en el que poseo -ya no es un sentimiento- sino el convencimiento que he perdido todas y cada una de las múltiples capacidades que alguna vez tuve. No soy más que una sombra de quien fui.
Y es frustrante. Es frustrante verme en la etapa más mediocre de todo mi vida (esa es mi palabra favorita, últimamente), con todos los dones que el Señor me brindó, desperdiciados. Y mirando hacia atrás, aún no veo claro en qué momento todo se perdió.
Me leo, y leo a una niña. Me edito, y ni en eso tengo éxito. Me juzgo, y no me encuentro nada.
Más vacío.
Qué desesperante. Solía ser una persona terriblemente compleja. Tanto así que ni a mí misma me parecía sencillo entenderme. Y me gustaba esa complejidad en mí, pero ya ni eso tengo.
Hoy estoy escribiendo porque ya no sé hacerlo y porque debo volver a aprender . Hoy estoy escribiendo porque ya no tengo vocabulario. Hoy estoy escribiendo porque, a pesar de que no sé hacerlo, es lo único que puedo hacer. Todo lo demás que me acompañaba, hasta la esperanza que viene con la juventud, ya la perdí.
Otro intento poco fructífero de mantener un blog abierto por un tiempo considerable. Atrás quedó el tiempo en que mantuve un blog por años y recibía comentarios permanentemente, añadía a mis seguidos en Messenger y trataba de demostrar cosas que en realidad no soy.
Han pasado 10 años de eso, aún trato de demostrar cosas que instintivamente no soy, pero hoy en día de una manera más congruente. Mis neurosis se han hecho mucho más escazas y mucho más temibles pues han perdido su tinte fantástico y han pasado a convertirse en demonios reales y plausibles de mi día a día. La lista de sueños se ha recortado a ninguno y ahora mi lucha eterna por "vivir y no sobrevivir" ha terminado con una obvia derrota de mi parte. Por como van las cosas, voy sobreviviendo en mi día a día y me encuentro bastante satisfecha con sólo llegar a la hora de dormir tan entera como cuando desperté.
No siempre sucede.
Este blog, como el último que quise llevar, lo escribo simplemente para mí. Soy mi propio Boswell y a la vez, mi más inquisitivo historiador. Ya no busco opinar del panorama mundial, ya no intento describir mi entorno ni mis enfermedades, ya ni siquiera busco descubrirme a mí misma, Sólo quiero hacer un recuento escueto y sumario de mí misma, para poder llevar una cuenta básica de dónde todo empezó a salir mal.
Esto no es para nadie, no hablo de nadie, no intento ya impresionar a nadie - ni siquiera a mí - porque ya llegué al punto en el que tuve que aceptar que ya nada de mí impresiona; y ya llegué al punto en que ser normal y promedio no me afecta. La mediocridad será mi eterno via crucis y será una de las cruces más pesadas que deberé cargar,
No pienso describirme, ya me conozco. Ya lo dije, esto puede parecer un catálogo de vida pero no es para nadie más que para mí así que esto tratará de lo que sea que me de la gana en el momento. Tan corta de etiquetas actualmente soy.
Hasta hace unos años intenté con fuerzas convertirme en lo que mis expectativas querían que fuera. Ahora ya me doy cuenta que quien creía que era realmente, no se acerca en nada a quién soy. Hay cosas que quiero demostrar de mí no por engañar a nadie, sino que fervientemente creo que uno es libre de intentar ser lo que sea quiera. Si quiero ser amable, dulce y femenina, no hay nadie que deba impedírmelo, ni nadie que tenga derecho a decir: tú no eres así. Ni siquiera yo misma.
Si yo, con todo mi sentido común, he decidido que lo mejor para mí es ser así, aunque mi inclinación natural no vaya por ese lado necesariamente, y si me siento más libre y contenta expresándolo de esa manera, pues que así sea.
Este diario no pretende ser un reflejo de cómo soy, sino de quién soy; cosas distintas. Yo decido qué hago con mi vida, mis actitudes y cómo me muestro. Es una aprendizaje constante el definir cuál es el mejor escenario para mí. Es muy distinto el quién soy, y si alguien que me conoce recientemente leyera esto, vería en mis escritos un tinte mucho más introspectivo, pesimista y hasta oscuro de mi apariencia natural. Agradezco al Cielo por darme la capacidad de discriminar esto en mí misma, y de ayudarme siempre a descifrarlo en los demás.
Hoy tengo tiempo, hoy escribo; mañana tal vez no. Pasado puede que solo copie el enlace de un video que me gustó, y puede que la próxima semana sólo sean fotos de un vestido, un tejido mío o un cupcake. Quién sabe.
Si cada entrada no guarda relación con la anterior, pues bien, esa es la intención. Si un día hablo de rosa, pasteles y manualidades; y el otro hablo de la muerte, mediocridad y la oscuridad inherente en cada persona, es porque hasta hoy me ha resultado imposible clasificarme y mi personalidad salta invariablemente de un extremo a otro. ("Bipolar" dirían algunos, pero sorprendentemente no lo estoy. "My mother had me tested").
Han pasado 10 años de eso, aún trato de demostrar cosas que instintivamente no soy, pero hoy en día de una manera más congruente. Mis neurosis se han hecho mucho más escazas y mucho más temibles pues han perdido su tinte fantástico y han pasado a convertirse en demonios reales y plausibles de mi día a día. La lista de sueños se ha recortado a ninguno y ahora mi lucha eterna por "vivir y no sobrevivir" ha terminado con una obvia derrota de mi parte. Por como van las cosas, voy sobreviviendo en mi día a día y me encuentro bastante satisfecha con sólo llegar a la hora de dormir tan entera como cuando desperté.
No siempre sucede.
Este blog, como el último que quise llevar, lo escribo simplemente para mí. Soy mi propio Boswell y a la vez, mi más inquisitivo historiador. Ya no busco opinar del panorama mundial, ya no intento describir mi entorno ni mis enfermedades, ya ni siquiera busco descubrirme a mí misma, Sólo quiero hacer un recuento escueto y sumario de mí misma, para poder llevar una cuenta básica de dónde todo empezó a salir mal.
Esto no es para nadie, no hablo de nadie, no intento ya impresionar a nadie - ni siquiera a mí - porque ya llegué al punto en el que tuve que aceptar que ya nada de mí impresiona; y ya llegué al punto en que ser normal y promedio no me afecta. La mediocridad será mi eterno via crucis y será una de las cruces más pesadas que deberé cargar,
No pienso describirme, ya me conozco. Ya lo dije, esto puede parecer un catálogo de vida pero no es para nadie más que para mí así que esto tratará de lo que sea que me de la gana en el momento. Tan corta de etiquetas actualmente soy.
Hasta hace unos años intenté con fuerzas convertirme en lo que mis expectativas querían que fuera. Ahora ya me doy cuenta que quien creía que era realmente, no se acerca en nada a quién soy. Hay cosas que quiero demostrar de mí no por engañar a nadie, sino que fervientemente creo que uno es libre de intentar ser lo que sea quiera. Si quiero ser amable, dulce y femenina, no hay nadie que deba impedírmelo, ni nadie que tenga derecho a decir: tú no eres así. Ni siquiera yo misma.
Si yo, con todo mi sentido común, he decidido que lo mejor para mí es ser así, aunque mi inclinación natural no vaya por ese lado necesariamente, y si me siento más libre y contenta expresándolo de esa manera, pues que así sea.
Este diario no pretende ser un reflejo de cómo soy, sino de quién soy; cosas distintas. Yo decido qué hago con mi vida, mis actitudes y cómo me muestro. Es una aprendizaje constante el definir cuál es el mejor escenario para mí. Es muy distinto el quién soy, y si alguien que me conoce recientemente leyera esto, vería en mis escritos un tinte mucho más introspectivo, pesimista y hasta oscuro de mi apariencia natural. Agradezco al Cielo por darme la capacidad de discriminar esto en mí misma, y de ayudarme siempre a descifrarlo en los demás.
Hoy tengo tiempo, hoy escribo; mañana tal vez no. Pasado puede que solo copie el enlace de un video que me gustó, y puede que la próxima semana sólo sean fotos de un vestido, un tejido mío o un cupcake. Quién sabe.
Si cada entrada no guarda relación con la anterior, pues bien, esa es la intención. Si un día hablo de rosa, pasteles y manualidades; y el otro hablo de la muerte, mediocridad y la oscuridad inherente en cada persona, es porque hasta hoy me ha resultado imposible clasificarme y mi personalidad salta invariablemente de un extremo a otro. ("Bipolar" dirían algunos, pero sorprendentemente no lo estoy. "My mother had me tested").
Suscribirse a:
Entradas (Atom)